miércoles, 13 de octubre de 2010

Sit and realize



Días para sentarse y reflexionar. ¿Mi mejor compañero? Un café cargado. Últimamente siento nostalgia de algo, de alguien... de todo. Tal vez con un poco de calma y paciencia, todo pase rápido. Tal vez, éste sea un viernes decisivo, y me quede con todo o con nada.
¿Sabes? Creo que nos acostumbramos demasiado a las cosas, les cogemos cariño demasiado rápido y se lo entregamos todo. Eso está bien. Lo peor llega cuando se van, entonces se lo llevan todo con ellos, lo mejor y lo peor de ti, tu mayor miedo y tu virtud más grande, el abrazo más sincero y el beso más largo, un te quiero lleno de sentimientos y un me haces falta comprensivo. Ellos abren la puerta y la cierran, con llave, pestillo, y si hace falta, incluso le ponen un cerrojo para que no puedas volver a abrirla más. Pero, ¿que pasa cuando la dejan abierta de par en par? Esas personas tienen lo más valioso de ti, te completan. Es inevitable, que al abrir esa puerta, tengas ganas de ir corriendo hacia ellas y pedirles que no vuelvan a irse. Y justo unos segundos antes de dar el paso, te preguntas a ti mismo: ¿De verdad vale la pena intentar recuperarlo?

Just feel better.

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