lunes, 18 de octubre de 2010


Desconectar de todo, pensar un poco en mí misma, y sonreír. Sobretodo, sonreír.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Sit and realize



Días para sentarse y reflexionar. ¿Mi mejor compañero? Un café cargado. Últimamente siento nostalgia de algo, de alguien... de todo. Tal vez con un poco de calma y paciencia, todo pase rápido. Tal vez, éste sea un viernes decisivo, y me quede con todo o con nada.
¿Sabes? Creo que nos acostumbramos demasiado a las cosas, les cogemos cariño demasiado rápido y se lo entregamos todo. Eso está bien. Lo peor llega cuando se van, entonces se lo llevan todo con ellos, lo mejor y lo peor de ti, tu mayor miedo y tu virtud más grande, el abrazo más sincero y el beso más largo, un te quiero lleno de sentimientos y un me haces falta comprensivo. Ellos abren la puerta y la cierran, con llave, pestillo, y si hace falta, incluso le ponen un cerrojo para que no puedas volver a abrirla más. Pero, ¿que pasa cuando la dejan abierta de par en par? Esas personas tienen lo más valioso de ti, te completan. Es inevitable, que al abrir esa puerta, tengas ganas de ir corriendo hacia ellas y pedirles que no vuelvan a irse. Y justo unos segundos antes de dar el paso, te preguntas a ti mismo: ¿De verdad vale la pena intentar recuperarlo?

Just feel better.

Our deepest fear...

Nuestro miedo más profundo, no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo, es que somos poderosos, más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra sombra, lo que nos asusta. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, fantástico, inteligente, fabuloso...?
Pero en realidad... ¿Quién eres tú para no serlo? Tus papeles insignificantes, no le sirven al mundo para nada. Reducirse para que los demás no sientan inseguridad hacia ti, no es ningún signo de inteligencia.
Y no somos solo algunos, es todo el mundo: en cuanto nos liberamos de nuestro miedo, nuestra presencia libera automáticamente a los demás.

No entiendo de razones


Y ninguna explicación es suficiente, cuando de él se trata.









viernes, 8 de octubre de 2010

jueves, 7 de octubre de 2010

"Sabes que te obligo a sonreír :)!!"


Y tú no sabes, que a mi me hace feliz que seas tú quien lo intenta. Me demuestras que has cambiado mucho pequeño, mucho.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Go back...


Vuelvo a dar pasos hacia atrás. Mientras avanzo uno, retrocedo 2, o 3, o 20 si puedo. Cuando por fin creo que he encontrado mi sitio, con amigos geniales, tardes con sus guitarras en la plaza, risas, y ese alguien.
No creí que fuera en serio eso de que lo bueno dura poco, pero veo que estaba equivocada. Llevo casi una semana sin ser capaz de pisar esa plaza, sin poder mirarle a la cara sin que las lágrimas estén esforzándose para salir, y echándola de menos a ella.
De un minuto a otro, las cosas han cambiado por completo, de golpe me faltan esos cafés en el Starbucks y las cosas se vuelven tensas, ahora ya no puedo escuchar canciones tristes en sus guitarras porque se me cae el mundo al suelo, y en cuanto a él... Le odio.
Odio echarle de menos, odio que en dos semanas haya podido convertirse en algo tan grande, también odio necesitar sus "tinc mimitis aguda..., a que vindràs al cole a buscar-me mama?"
De golpe todo ha dado un giro de 360 grados, y cuando hay giros tan bruscos, tengo la necesidad de gritar, llorar, hablar durante horas y horas. Pero no encuentro ni el momento ni la persona adecuada.
Go back... Ahora todo me pesa el doble.

domingo, 3 de octubre de 2010

Malditos complejos

Siempre sacan lo peor...

Miedos



Ese es mi mayor miedo. Ni las arañas, ni la oscuridad, ni nada que tenga que ver con eso.
¿Que pasa cuando sientes que él es superior a ti, y que cualquier cosa que hagas le va a saber a poco?
Miedo a probar algo y que no le guste. El simple hecho de que no sea sincero conmigo, ya me aterra.
Siempre he ido con cuidado, he hecho las cosas paso a paso, día a día me decía a mí misma "tranquila, lo bueno se hace esperar. Todo a su tiempo." He pasado muchísimo tiempo esperando, al igual que lo habrán hecho muchas otras personas, y algunas que todavía lo están haciendo. Pero nunca me había replanteado que hacer cuando eso llegara, ni como serían las cosas entonces.
Ahora que ha llegado, tengo miedo. Miedo de todo. Miedo de decir algo que le haga sentir mal, miedo a hacer algo que le siente mal... algo que yo haga mal. Tengo miedo a acostumbrarme a él y que se vaya. Creo que una vez más, no podría soportarla. Y el hecho de dejarle escapar, mucho menos. No. Demasiado tiempo esperando a que llegue algo, como para desaprovecharlo cuando llega. Pero, ese es el problema; ¿Y si de tanto esfuerzo que pongo en ello, en que no se vaya, se le hace pesado? No quiero que todo se convierta en una rutina.
Con todo esto quiero decir, que casi nunca apreciamos a esas personas que nos tratan bien, porque nos hemos (o nos han) acostumbrado a que nos gusten las cosas difíciles, las personas que nos lo hacen pasar mal, y aun así, las queremos con todo el corazón. Y no pienso dejar que eso ocurra otra vez.
Pero para eso, este miedo debe desaparecer...
Miedo al miedo.