
Vuelvo a dar pasos hacia atrás. Mientras avanzo uno, retrocedo 2, o 3, o 20 si puedo. Cuando por fin creo que he encontrado mi sitio, con amigos geniales, tardes con sus guitarras en la plaza, risas, y ese alguien.
No creí que fuera en serio eso de que lo bueno dura poco, pero veo que estaba equivocada. Llevo casi una semana sin ser capaz de pisar esa plaza, sin poder mirarle a la cara sin que las lágrimas estén esforzándose para salir, y echándola de menos a ella.
De un minuto a otro, las cosas han cambiado por completo, de golpe me faltan esos cafés en el Starbucks y las cosas se vuelven tensas, ahora ya no puedo escuchar canciones tristes en sus guitarras porque se me cae el mundo al suelo, y en cuanto a él... Le odio.
Odio echarle de menos, odio que en dos semanas haya podido convertirse en algo tan grande, también odio necesitar sus "tinc mimitis aguda..., a que vindràs al cole a buscar-me mama?"
De golpe todo ha dado un giro de 360 grados, y cuando hay giros tan bruscos, tengo la necesidad de gritar, llorar, hablar durante horas y horas. Pero no encuentro ni el momento ni la persona adecuada.
Go back... Ahora todo me pesa el doble.
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